La visión de Laberge

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Lecciones y Aprendizajes en el taller "Dreaming and Awakening" del Lucidity Institute - Hawaii, 2015

Por Mariana Vernieri

 

Stephen Laberge es una figura de gran renombre en el mundo de los sueños lúcidos. No es para menos, si tenemos en cuenta que es prácticamente la primera persona en investigarlos sistemáticamente, demostrar científicamente su existencia, explorar sus reglas y desarrollar las técnicas que todos conocemos y practicamos, además de haber inventado el novadreamer y, sobre todo, ser uno de los onironautas más experimentados del planeta! Por eso ha sido un gran honor para mí participar de su taller "dreaming and awakening" y tener la oportunidad de hacerle preguntas y aprender infinidad de información importante sobre los sueños lúcidos.

 

Por supuesto el taller ha cubierto muchísimos temas que no me resultaron novedosos y que tampoco lo serían para aquellos que han leído los artículos del Portal, visto mis videos, participado en los foros o leído los libros de Laberge o algunos otros sobre la temática... Porque había algunos principiantes y la instrucción empezó de cero: Señales del sueño, chequeos de realidad, control del sueño y todo lo que ya sabemos.

Por eso en este reporte me voy a concentrar en compartir con ustedes sólo aquellas cosas novedosas, que no figuran en el portal ni en los libros más conocidos. Las cosas que me sorprendieron, en las que sentí que realmente aprendí algo nuevo.

 

Este artículo detallo los conceptos específicos que aprendí en el taller. 

Para un relato día a día de la experiencia en el taller, como estaba organizado y demás, no dejen de mirar mi otro artículo sobre el viaje: 

 

“Soñando en el Paraíso”

 

Clarificando DILD, WILD y MILD

 

Lo primero que es necesario aclarar son los conceptos que yo misma tenía confusos, de Dild, Wild y Mild. En mi idea, y tal como lo expresé en mi artículo "Sueños lúcidos" se trataba de tres categorías de la misma altura. Tres maneras diferentes de llegar a tener sueños lúcidos. Pues bien, no es tan asi. Según Stephen Laberge que es quien acuñó estos términos hay sólo dos formas de iniciar los sueños lúcidos: Desde el sueño mismo (Dild, pronunciado dild) o desde la vigilia (wild, pronunciado waild) La "i" de estas dos siglas se refieren a la palabra "initiated" que significa "iniciado" con lo que Dild es un sueño lúcido iniciado en el sueño, y Wild es un sueño lúcido iniciado en la vigilia. El Mild, en cambio (pronunciado Maild) no es un modo de iniciar el SL sino una técnica de inducción. La "i" en esta palabra no es de "initiated" como en los otros sino de "induced" (inducido) Mild significa "Mnemonic Induced Lucid Dream" (SL inducido a partir de la memoria) La técnica MILD, a su vez, se asocia a la siesta matutina pero NO ES LO MISMO. Puede haber siesta matutina sin MILD y Mild sin siesta matutina. Parece todo un poco confuso pero una vez que se entiende bien es claro como el agua. El MILD según Laberge es una técnica que consta de los siguientes pasos:

 

1) Despertar después de haber tenido un sueño no lúcido y recordarlo con detalle

 

2) Revivir el sueño en nuestra mente en busca de una señal por la que deberíamos habernos dado cuenta que estábamos soñando

 

3) Imaginar vívidamente que reconocíamos la señal y tomábamos lucidez, y visualizar qué hubiésemos hecho con esa lucidez, cómo habríamos seguido el sueño

 

4) Volver a dormir con la convicción de que en el próximo sueño vamos a reconocer que estamos soñando. Ese pensamiento debe ser el último que tengamos en la cabeza antes de volver a quedar dormidos.

 

Laberge recomendó mucho la siesta matutina, incluso mostró estadísticas de su eficacia que muestran que lo mejor es quedarse despierto entre 40 minutos y una hora después del tercer ciclo REM.

(a las 5 horas de dormirse) Durante esta pausa antes de volver a dormir, él sugiere hacer MILD respecto de los sueños anteriores de la noche, es decir toda la práctica de recordarlos y reimaginarlos con lucidez. Pero el MILD se puede hacer sin necesidad de levantarse, si uno despierta espontáneamente en medio de la noche recordando un sueño, puede simplemente hacer el ejercicio mental y volver a dormir enseguida. Esto también se consideraría Mild. Por eso, en sus fichas del experimento, en vez de tener la clasificación (DILD/ WILD/ MILD) como erróneamente teníamos nosotros, él tiene la clasificación (DILD/WILD) y después para cada sueño tiene un cuadro para completar cuantos minutos le dedicaste a la técnica Mild (puede ir de 0 a 60 o más)

 

De este modo uno puede tener un WILD con MILD (si se queda dormido sin perder conciencia tras haber practicado un Mild) o un DILD con MILD si descubre dentro de un sueño que está soñando después de haber practicado MILD. Esto también implica que ya por ejemplo tuve muchos más WILD de los que creía, ya que hasta ahora venía considerando WILD solamente a aquellos sueños en los que entraba directamente desde la vigilia a primera hora de la noche, y ahora descubro que todos aquellos sueños en los que entré sin perder el hilo de la conciencia, aunque fuera a la mañana o en la siesta matutina fueron también WILDs (cientos de ellos!) Me alegra al fin haber terminado de entender esto y pido disculpas a todos aquellos que también estuvieran confundidos en este punto a raíz de haber leído cosas que yo escribí.

Si a alguien le quedan dudas por favor no dejen de preguntar y haré todo lo posible para clarificarlas.

 

Sobre la naturaleza de los sueños:

 

Laberge ha dejado clara su posición de que los sueños, sueños son. Para él, los personajes oníricos son 100% producto de nuestra imaginación, lo mismo los lugares, las cosas y todo lo que vemos en sueños. Si bien coloca esta realidad misma a nivel de un sueño, porque todo lo vivimos a través de nuestra mente, piensa que son dos tipos de sueños con reglas muy diferentes y que saber reconocer en cual de ellos estamos en cada momento es la lucidez. Explicó que en este mundo las imágenes mentales en las que vivimos se forman a partir de un proceso de percepción de estímulos externos (p. Ej vemos un gato) mientras que en el sueño mismo no hay ningún tipo de percepción y las imágenes mentales se forman a partir de percepciones que tuvimos durante la vigilia (el gato que vemos en el sueño lo estamos reconstruyendo sobre la base de nuestros recuerdos de como percibimos a los gatos durante la vigilia) Entonces, según Laberge, la sensación de estar percibiendo cosas dentro del sueño es solo una ilusión, y cuanto más creamos que estamos en contacto con seres reales,  lugares que en algún plano existen, u otros niveles de realidad ajenos a nosotros, más engañados estamos y menos lúcidos somos. El opina que las experiencias de viajes astrales o experiencias extracorpóreas son sólo sueños en los que el soñante no está lo suficientemente lúcido como para darse cuenta de que lo son. Que creer que uno está hablando con alguien real cuando interactúa con un personaje onírico implica que nuestro nivel de lucidez es bajo. En mi caso -y creo que en muchos otros- esto no es aplicable porque incluso despierta creo que los personajes oníricos pueden ser entidades de existencia independiente a la mía, y no hay nivel de lucidez posible que me haga sentir diferente, porque es una cuestión de filosofía de fondo. Por supuesto Laberge es elocuente y me forzó a replantearme mi postura, entre otras cosas, con una alegoría a un hombre que llegaba a un maestro de natación cargado de bolsos y bártulos pesados y le decía "quiero aprender a nadar". El profesor le decía que como primer paso deje sus bártulos y se meta al agua, y el alumno se negaba: "estas son mis cosas y no quiero dejarlas, quiero aprender a nadar con ellas" Desde ya, el profesor no podía hacer su tarea salvo que el alumno se despojara de aquellas cosas que simbolizan su bagaje de preconceptos. Movilizante, debo reconocerlo. Pero si mi mochila es creer en que los sueños pueden ser la ventana a algo que nos trasciende, y si nadar es aprender a ver la lucidez como un proceso meramente mental y egoísta, prefiero atesorar mi bien ganada mochila de experiencias y seguir volando con ella en vez de limitarme a nadar en las frías aguas del escepticismo.

Sin embargo Laberge, aunque parte de una cosmovisión diametralmente opuesta a la mía sobre la ontología de los sueños, también llega a la espiritualidad a través de ellos. En su caso, mediante la negación del yo. Comienza por estar perfectamente lúcido en un sueño del que toma total responsabilidad como su único creador y está convencido de que nada ni nadie de lo que hay en él es ajeno a su propia mente. Entonces piensa en cómo le hablaría a sus personajes oníricos. ¿"estamos soñando"? Un sinsentido. Ellos no están soñando ya que ellos no existen. ¿"estoy soñando y ustedes son sólo un producto de mi mente"? Eso tampoco es correcto para él, ya que el que está soñando no es el personaje onírico que lo representa a él, sino el verdadero él que está afuera del sueño, durmiendo en una cama. Stephen hace mucho hincapié en esta diferencia: Es incorrecto decir "yo" respecto al personaje propio en el sueño. No es uno. Es una formación mental al igual que los demás personajes. Entonces lo correcto para él sería decir "todos nosotros estamos siendo soñados" Y entender profundamente este concepto lo hace extrapolar la misma idea a estar siendo soñados también en este plano de vigilia. Entonces la identidad se difumina y uno se pregunta ¿Soñados por quién? Y él llega a la conclusión de que todos somos uno. Personajes oníricos con ilusión de individualidad, fruto de la mente de un soñador universal.

 

Chequeos de realidad y señales de sueño:

 

El tema, a esta altura, no tiene mucho secreto para nosotros. Sin embargo, la pregunta con la que lo abrió es más que interesante:

¿Por qué naturalmente no sabemos que soñamos todos los días? Hay como un mecanismo psicológico que impide que la lucidez onírica sea el estado natural del sueño, y por lo tanto si se desea lucidez se debe luchar activamente contra la tendencia natural de estar inconsciente, distraído engañado, "ido" en el estado onírico. Acaso no ocurra lo mismo con la vida. Hay tanta gente que vive el día a día por reflejo,  sin preguntarse nada, sin verdadera conciencia. Por eso Keelin decía que ella ya no se pregunta "¿estoy soñando?" sino que simplemente se pregunta "¿estoy lúcida?" Pregunta que incluye a la otra (al menos distinguir en qué mundo estás)  y que también, incluso estando en vigilia, sirve para profundizar el nivel de concientización sobre lo que estamos viviendo. Me pareció un muy buen consejo.

 

Por otro lado, destacaron que es poco probable estadísticamente estar en sueños. Calculando la cantidad de tiempo que pasamos en vigilia y la proporción en que soñamos, la gran mayoría de las veces que nos hagamos el chequeo la respuesta va a ser "no, no estoy soñando, esto es real". De ahí la importancia de entrenarse para reconocer las propias señales de sueño y hacer los chequeos en forma más focalizada, cada vez que percibimos una de ellas.

 

Como señales de sueño destacaron, aparte de las ya conocidas, la de querer volver a un lugar o situación y no poder por algún motivo. También hicieron hincapié en todas las emociones fuertes, en especial las negativas. Yo también siempre lo digo y lo practico, es tonto no preguntarse si estamos soñando cuando nos encontramos en medio de una situación de inusitada tristeza, miedo, o angustia. Sin embargo, hay una situación típica de sueños en la que tengo la duda de cómo conviene manejarse: en los casos de peligro inminente. Por ejemplo estando en un incendio, hay que escapar y salvar a los seres queridos con suma urgencia. Cada segundo cuenta. ¿Cómo vamos a desperdiciar valiosos segundos en hacer un chequeo de realidad en este caso? Si es un sueño, perfecto, zafamos, alegría, a tomar control y lucidez. Pero, ¿si no lo es? ¿Si perdimos tiempo valioso e irrecuperable en decidir si lo era? Esta pregunta se la hice a Laberge en una de las tarjetas que se comprometió a responder por email. Espero que lo haga, y compartiré con ustedes su respuesta junto con muchas otras cosas interesantes que le pregunté, en cuanto reciba el esperado email.

 

Respecto a los chequeos de realidad él tiene una visión muy científica y objetiva. Releer 2 o 3 veces el mismo texto es lo más efectivo. Ha demostrado con cientos de casos, que en menos del 1% de las veces que alguien intenta leer una palabra en un sueño, mirar para otro lado, releer la palabra, mirar otra vez para otro lado, y releerla por tercera vez, el soñador ha logrado leer la misma palabra sin que cambie, aun proponiéndoselo. Y absolutamente ninguna persona pudo hasta ahora releer una palabra cuatro veces. Esto hace que sea un chequeo de realidad cuasi-implacable. Todos los otros pueden fallar. Especialmente los que implican hacer algo en el sueño, y que, si sale mal, uno piensa que es porque no es un sueño. Por ejemplo, dar el saltito, taparse la nariz, atravesarse la mano. Todos ellos pueden dar “falsos negativos”. En cambio leer una palabra no falla, porque es al revés. No es que uno intenta hacer algo y como no le sale no es un sueño, es que uno intenta hacer algo y como no le sale SI es un sueño. Lo mismo puede darse con los relojes u otros aparatos electrónicos. Pero no hay nada tan fiable como la lectura, porque aparentemente es imposible lograr que ande bien en sueños y siempre vamos a leer lo mismo en vigilia, mientras que otros métodos podrían dar “falsos positivos”.

Por este motivo nos entregó a todos pulseritas con un texto con la consigna de mirarla siempre con la táctica de mirar hacia otro lado y releer 3 o 4 veces. Uno de los participantes descubrió que estaba en un sueño gracias a hacer la prueba con su pulserita cuando estaba dentro de uno.

 

Sobre las pesadillas:

 

Personalmente no pude identificarme mucho con la visión sobre las pesadillas de Laberge, porque evidentemente mis pesadillas no son como las suyas, y entonces sus técnicas no se me aplican. Pero lo comparto con ustedes por si tienen pesadillas al estilo de las de él. Esto es, soñar con personajes o figuras que nos quieren hacer daño, que nos asustan. Mis pesadillas en general son situaciones de angustia que no se deben a terceras personas sino a la naturaleza, enfermedades, accidentes, muertes… o las menos graves suelen ser mi propia irresponsabilidad: que llego tarde a algún lado, que me olvidé de ir a buscar a alguien, o de estudiar para un examen, perdí un vuelo, se me cayó el dinero, etc. Para mis casos, lo que debo hacer es tratar de darme cuenta que estoy soñando cada vez que sucede, y si no lo hago, darme cuenta después y reimaginarlo con un final feliz. Pero para las pesadillas “Labergezcas” en las que hay alguien ajeno a nosotros que nos quiere dañar intencionalmente, él sugiere, esto no alcanza. No hay que mirar para otro lado, ignorar el problema, decirle “monstruo, quiero que desaparezcas” y pasar a otro sueño. Sino que hay que enfrentar estos temores sabiendo que todo lo que vemos es parte de nosotros mismos, y aceptándolo como tal. Él da como ejemplo a alguien que no le gusta su mano izquierda (por ej porque tiene una gran cicatriz en ella) entonces la ignora, hace como que no la tiene, la esconde, no la usa. Está perdiendo funcionalidad. Si en cambio la mira, se acostumbra a ella, la acepta como parte de quien es, con sus defectos, y la usa, puede estar más completo. Lo mismo sucedería con los monstruos o personajes malignos que se ven en las pesadillas. Serían como esas partes de uno que uno no quiere ver ni aceptar. La estrategia entonces para asimilarlos, es el amor. Enfrentar con amor, una vez lúcidos, a esa parte de nosotros que tanto nos asusta. Mirarlo con otros ojos, e integrarlos a nuestro corazón. En concreto él sugería intentar la imagen onírica de que ese personaje malo se incorpore físicamente a nuestro corazón, como un rayo de luz, y dice que el sentimiento es increíble,  de estar aceptando todo lo bueno y lo malo que hay en nosotros, aceptándonos enteros, como somos. Para Laberge, como ya dije, la imagen de uno mismo en el sueño es sólo el EGO, una imagen mental de la parte que aceptamos de nosotros. Todos los demás personajes que vemos en sueños, incluyendo los malos de las pesadillas, serían también otras partes de nosotros mismos. Pero los vemos como “otros” porque son partes que no aceptamos, porque nuestros padres nos enseñaron que están mal, o porque la sociedad no lo acepta. Mediante integrarlos simbólicamente a nuestro YO, estaríamos consiguiendo autoaceptación y paz interior. Además, de ese modo, las pesadillas recurrentes llegan a su fin y se dejan de repetir.

 

Afianzamiento y control de la lucidez:

 

Aunque para mí lo más efectivo sigue siendo incorporar los sentidos en el sueño (especialmente el tacto) Laberge insiste en que la mejor forma de mantenerse en un sueño es la técnica de girar y la de frotarse las manos. Las dos las desarrolló él, luego de mucha prueba y error, y eso es un hecho realmente respetable y que demuestra el nivel de la figura de la que estamos hablando. Tienen como ventaja que no se necesita más que el propio cuerpo para poder efectuarlas. De hecho, siempre las tuve presentes pero durante el taller y desde que volví las he practicado más a menudo, y sí, funcionan. En mi caso, el girar me cambia de escenario, lo que Laberge explicó que le pasa sólo a algunos onironautas mientras que otros se afianzan en la escena en la que están. Frotar las manos me sirve, pero mejor anclaje es para mí, cuando hay objetos a mando, frotar o palpar esos objetos ya que crea una conexión más potente con los elementos del sueño más allá del propio cuerpo.

Otro consejo específico para no despertar y poder prolongar el sueño, es no pensar demasiado sin actuar. Es como que “pararse a reflexionar” simplemente te despierta. Hay que actuar e interactuar con el sueño para no perderle el hilo.

 

Sobre los experimentos en laboratorios del sueño:

 

Una parte interesante del taller consistió en sus explicaciones sobre cómo se demostró la lucidez a los escépticos en laboratorios del sueño. En ellos se miden muchos indicadores mientras la persona duerme, por ejemplo la frecuencia cerebral (EEG), la cardíaca, los movimientos de los ojos y el ritmo de la respiración.  Todo empezó a partir de una persona que cuando dormía hizo un movimiento muy inusual y zigzagueante durante su sueño REM que quedó marcado en el gráfico de su monitor ocular. Había tenido un sueño no lúcido en el cual, según contó, estuvo mirando un partido de ping pong. De aquí los investigadores dedujeron que el hombre, en su sueño, estaba mirando la pelotita ir de un lado para el otro de la mesa, y por eso los ojos reales fueron de derecha a izquierda, a derecha, a izquierda, rítmicamente y marcando ese dibujo. Entonces Laberge junto con otros colegas pensaron en usar eso para demostrar la lucidez. Y así lo hicieron. Le pidieron a un soñador lúcido que señale con los ojos izquierda-drercha-izquierda –derecha, cuando se diera cuenta que estaba soñando. Mientras el EEG demostró que estaba en REM, él hizo las señales oculares en su sueño, que se vieron reflejadas correctamente en el monitor ocular y dieron fe de que pudo, dentro del sueño, recordar lo que debía hacer y tomar control de su sueño.

Con la respiración, en otro experimento le pidieron a un sujeto que haga la señal  izquierda-drercha-izquierda –derecha con los ojos, retenga la respiración por 10 segundos, haga la señal de vuelta, respire lo más rápido que pueda por otros 10 segundos, y haga la señal de vuelta para terminar. El gráfico mostró que lo hizo perfectamente (y el EEG demuestra que estaba siempre en sueño REM). Laberge mismo fue sujeto en un experimento de este estilo desde el cual escribió con código morse (ojos a la izquierda para punto y a la derecha para raya) las letras “SL”. Primero pensé que eran de “Sueño Lúcido” pero después me di cuenta que eso era en español, y que las letras se referían a sus propias iniciales “Stephen Laberge”, y me resultó curiosa la coincidencia de que ambas siglas sean iguales.

 

 

Sobre el novadreamer:

No puedo contar demasiado sobre el nuevo Novadreamer R2D2, ya que todavía está en beta, y nosotros sólo lo probamos, y por supuesto nos hicieron firmar un convenio de confidencialidad. Sólo les puedo decir que así como está ahora, es cómodo para dormir, y ha ayudado a muchos a tener sueños lúcidos pero casi ninguna vez por las “novacues” sino por el hecho de saber que uno lo tiene puesto, y eso mismo se infiltra muchísimo en los sueños. De los cuatro días que lo usé, no logré configurarlo nunca para que funcione como debía, pero estoy segura que tocando un poco más los settings lo habría logrado y me interesaba mucho vivenciar las novacues (incorporaciones de las lucecitas en los sueños mientras estás en REM) Me dijeron que seguramente me manden a mi casa uno, versión ya mejorada, para probarlo y ser betatester. Espero recibir novedades al respecto, pero sé que, además de mejoras al software, necesitaban hacerle uno cambios al hardware y por eso no nos llevamos las máscaras de prueba que utilizamos durante el experimento.

 

Sobre la galantamina:

A lo largo de los años, Laberge ha hecho pruebas con numerosas substancias (preferentemente de venta libre y sin efectos secundarios) tratando de ver cuáles eran mejores para incitar sueños lúcidos. Todas las que se han mencionado en el Portal (5HTP, DMAE, ginseng, melatonina, etc.) han sido testeadas y tienen de hecho efectos significativos. Pero ninguno como la galantamina. La diferencia en el efecto que esta droga consigue, según sus experimentos, es de 1 a 9. O sea que si en una noche determinada, una persona de veinte tiene SLs sin tomarlas, tomándolas lo logran 9 personas de esas 20!

Para que lo ayudemos a probarlo, nos dijo que durante las tres noches del experimento cada uno tomaría una pastilla, que podría ser un placebo, 4mg de galantamina u  8mg de galantamina, no se sabía cuándo y en distinto orden cada uno. Yo la primera noche tuve  sueños muy vívidos entre los cuales cuatro fueron lúcidos, por lo que supuse que había recibido una dosis y no el placebo. No supe al principio si la alta o la baja, porque no tenía con qué contrastar. Esa tarde no me sentí muy bien. Estuve un poco descompuesta pero no sé si atribuirlo a un efecto secundario de la medicación o a el hecho de estar en Hawái, comiendo cosas diferentes y aún un poco jetlagueada.

 

Me he comprado la exacta misma medicación online, en este link: http://www.life-enhancement.com/shop/product/gm-galantamind que combina 8mg de galantamina con 200 de Colina y 100 de vitamina B5. Cuando llegue pienso probar con más seriedad a ver si me produce efectos adversos o no. Espero que no porque su efectividad parece ser muy buena! La segunda y tercera noche tuve sueños lúcidos normales (como los que suelo tener habitualmente cuando estoy en tema, sin necesidad de suplementos) y me costó darme cuenta en cuál de ellas había recibido la dosis baja y en cuál sólo el placebo, pero lo que sí estuve segura fue de que la primera vez había sido la dosis alta (y así fue).

Después del tercer día nos hicieron completar en una ficha qué día creíamos que habíamos recibido los 8, cuál los 4 y cual el placebo, y la mayoría adivinamos (al menos el de 8) lo que demuestra que el medicamento es verdaderamente efectivo para promover la lucidez.  

 

El sexo en los sueños:

 

Respecto del tema sexual, yo había leído algunos estudios bien nuevos que se hicieron al respecto que demuestras que en las mujeres todos los indicadores del cuerpo responden igual al sexo en el sueño lúcido que en la vigilia, excepto el latido del corazón. Laberge hizo referencia a algunos otros experimentos más antiguos en los que él participó, que demostraban más o menos lo mismo pero sin tanto detalle ni tecnología. En definitiva los orgasmos que las mujeres pueden lograr en sueños lúcidos son fisiológicamente iguales a los que puede tener en la vigilia. Con los hombres es distinto, ya que estos en general no eyaculan cuando tienen sueños lúcidos sexuales, aunque muchas veces tienen miedo de hacerlo, y esto los saca un poco del clímax, sobre todo si se encuentran en un laboratorio.  

 

El sexo en sueños lúcidos, más allá de ser una de las aplicaciones que la gente naturalmente más busca, tiene otras finalidades interesantes. Por ejemplo, según nos contaba Keelin, es muy bueno para aquellas personas que fueron violadas o abusadas e intentan superar su trauma, para irse aproximando en forma realista, aislada y protegida a una experiencia saludable, hasta que al fin se sientan seguros de intentarlo en la vigilia. También resulta muy importante para personas que están paralizadas de la cintura para abajo y no pueden tener sexo real, que han expresado sentir orgasmos en sus sueños lúcidos y demostrado en el laboratorio del sueño que los indicadores de su cuerpo lo vivieron como real.  

Alguien preguntó si el sexo en los sueños puede ser considerado como infidelidad, y Stephen respondió que eso depende de cada pareja. Que hay que hablarlo y dejar las reglas claras, si para el otro eso es algo admisible o no lo es. Al fin y al cabo ser fiel es cumplir con lo pactado, y lo pactado puede ser muy distinto de pareja a pareja. Lo que importa es hablarlo. 

Sobre los sueños compartidos: 

Es gracioso porque en medio de tanto escepticismo uno diría que Laberge no creería en la telepatía del sueño, sueños compartidos y demás fenómenos. Sin embargo, su propio experimento el cual encaró con desconfianza demostró con bastante certeza que "algo hay". Él mismo se sorprendió con los resultados, y sin embargo no siguió investigando porque no es eso lo que más le interesa de los sueños lúcidos, y entonces prosiguió su investigación por otros caminos. El experimento fue así:

 

Esta diapositiva explica como se planteó exactamente el experimento. Para el que no entiende inglés se lo describo brevemente: se eligieron fotos al azar dentro de un banco de 100 imagenes de National Geographic y se pusieron dentro de sobres totalmente opacos y muy bien sellados a prueba de cualquier tipo de trampas, y se pidió a los soñantes que coloquen esos sobres cerrados en sus mesitas de luz, y que en un sueño lúcido los busquen, abran y describan las fotos que habían adentro. Luego a jueces imparciales se les mostró la descripción de los sueños junto con otras 4 fotos al azar para que ellos digan, del uno al cinco, cual foto les parece más relacionada con la descripción.

Estos fueron los resultados:

 

El primer cuadro muestra como muchos más jueces colocaron la imagen correcta como la primera más probable asociada con los sueños, y como muchos menos la marcaron como la quinta posibilidad, siguiendo una progresión bastante significativa. Para el segundo cuadro, se les pidió a los jueces que votaran, del uno al siete, qué tan bien describe el relato a cada foto, sin saber cual era la real que había en el sobre, siendo cero que no se parece para nada, y 7 que se parece muchísimo. El cuadro muestra cómo las fotos que sí eran fueron entre 3 y 4 veces más votadas de 3 puntos para arriba (siendo 3 que se notaba una relación entre la descripción y el contenido) que las que no eran. Esto no puede ser fruto del azar, y es sumamente interesante seguir profundizándolo que es lo que nos proponemos hacer con los experimentos del Portal. Este método es excelente para tener como marco de referencia por su encuadre perfectamente científico. 

 

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